Alberto Martín nace en Madrid en 1960. Ya de muy niño se vislumbraba su afición por inventar historias y fantasear, haciendo de cualquier insignificancia una aventura que una vez narrada, a quien tuviese más a mano, le terminaba haciendo acreedor del adjetivo cuentista.

   Durante su juventud le persiguió su afán de aventura, llevándole con 23 años a emigrar a Venezuela, donde  descubrió su amor por la literatura.

   Comenzó a poner las primeras letras sobre el papel en varios guiones para la televisión y la radio, además de dos comedias musicales, siempre dirigido al mundo infantil.

   En 1984 creó la compañía teatral Los Chiquipanda, con la que ha recorrido diferentes países de Latinoamérica y España.  Es en esos viajes donde comienza a hacerse realmente adulto, observando a las gentes con las que tropieza, escuchado cómo piensan y compartiendo sus formas de vida.

   Latinoamérica será determinante para su forma de entender la vida; allí aprende a amar la naturaleza y entiende que, para una gran mayoría, "ser solidarios" no es más que una frase hecha.

   En 1988 pone el punto final a Un camino de esperanza que verá la luz en el 2000, doce años después de escrita.